El apoyo que ofrece Internet al desempeño laboral de muchos
colectivos explica su uso creciente en un importante número de organizaciones.
Sin embargo y si los empleados abusan de este medio,
navegando por redes sociales, sites de juegos, webs de streaming de videos,
etc. esto no sólo disminuirá su propio rendimiento y la productividad
global, sino que también expondrá su organización a un creciente número de
amenazas malware. Para hacer frente a esta situación, las organizaciones pueden
seguir algunas reglas básicas, algunas de las cuales enumeramos a
continuación:
1. El filtrado de los contenidos de Internet a los
que se accede desde la empresa debe realizarse en base a una‘Política
de Uso Aceptable de la Red’ previamente desarrollada por la organización.
Se trata de elaborar una especie de guía, que tenga el
objetivo de fomentar el buen uso de Internet por parte de los empleados. Es
importante garantizar que todos los empleados de la organización conocen este
documento y sus políticas y que se explique, tanto a los empleados más antiguos
como también a los últimos en llegar el por qué de dichas medidas. Entre las
principales razones para el desarrollo y aplicación de una Política de
Uso Aceptable de la Red en una organización, destacan las siguientes:
• Visitar páginas de contenido para adultos, donde a menudo
se encuentra malware, puede provocar la descarga de códigos maliciosos en la
red informática de la compañía y afectar su seguridad.
• Abusar del acceso a redes sociales puede acarrear una
pérdida de productividad importante en toda la organización.
• Ejecutar archivos de audio o video en streaming, o enviar
adjuntos de un tamaño excesivo en los correos electrónicos, consume un
importante ancho de banda de la compañía.
2. Una de las mejores estrategias para asegurar el control
estricto de los accesos a la red es establecer una política de bloqueo
total y hacer listas blancas de los sites “permitidos”.
Para que esta estrategia tenga éxito, por otro lado, resulta
clave que en la compañía se habilite un canal y se establezca un
proceso con el fin de que los empleados puedan solicitar la incorporación a las
listas blancas de las páginas web que efectivamente necesitan para su
trabajo.
Existen empresas que sí podrían verse beneficiadas, si
sus empleados utilizan las redes sociales. En estos casos, el uso de
Twitter, Facebook, LinkedIn y páginas similares en el trabajo efectivamente
podría permitirse, siempre y cuando los empleados utilicen estas redes con
fines laborales y no por mero entretenimiento.
En la organización también se podrían establecer
determinados límites o periodos durante los cuales los trabajadores puedan
acceder a este tipo de sites con fines personales.
3. Es importante revisar los resultados del
filtrado.
Revisar los registros de la monitorización de accesos
requiere mucho tiempo y podría suponer una carga excesiva para los responsables
informáticos de las empresas. Por ello, sería más conveniente que en la
organización se utilice una herramienta que proporcione informes fáciles de
monitorizar. Dichas herramientas podrían ayudar a identificar un
importante número de amenazas, como por ejemplo, intentos de acceder a páginas
de descarga de malware: un síntoma de que los empleados hacen click en los
enlaces de los emails phising.
4. Desarrollar políticas sobre el streaming de audio
y video, al igual que para el envío de adjuntos de gran tamaño.
Existen razones laborales para permitir el uso de las
páginas de streaming de audio y vídeo, al igual que para el envío y recepción
de ficheros adjuntos de gran tamaño. Los mismos, sin embargo, consumen mucho
ancho de banda, originando a veces costes innecesarios para la compañía y la
ralentización de las conexiones que se hayan autorizado con motivos laborales.
En estos casos, el uso de un software de filtrado específico permitirá que el
administrador informático de la empresa pueda bloquear las páginas de streaming
al igual que el envío de determinados tipos de ficheros.
5. Asegúrese de que hay alguien en el departamento informático
con el que los empleados pueden contactar cuando las políticas de filtrado les
prevengan contra la realización de una tarea en Internet que sí está
autorizada.
Muchas personas que no son especialistas en TIC tienen
dificultades para entender las razones técnicas que explican muchas de las
prácticas de seguridad informática. Una vez formados, sin embargo, dichos
usuarios suelen cooperar con estos procedimientos, hasta que los mismos no
empiecen a interferir en su trabajo. A modo de ejemplo, cuando los sistemas
antivirus eran relativamente nuevos, muchos usuarios los desconectaban si estos
mecanismos ralentizaban sus equipos y por ende, su trabajo, sin pensar en las
posibles brechas de seguridad que ello podía ocasionar.
Esta frustración, sin embargo, puede evitarse si los
usuarios menos experimentados tienen la oportunidad de dirigirse vía
email al responsable informático de la empresa, siempre que necesiten
que una página web autorizada con la que necesitan trabajar sea incluida en la
lista blanca o en caso de cualquier otro problema similar.
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